martes, 22 de mayo de 2018

Entrevista a Susanna Herrero


Hola esencias, hoy os tengo una pequeña sorpresa y es que...¡le he hecho una entrevista a Susanna Herrero!
Pues bueno, os sitúo un poquito, Susanna es una escritora de romántica juvenil. El año pasado, publicó la tetralogía "Sara Summers" que es la que nos ha traído hasta aquí. La recomiendo mucho, aquí os dejo la RESEÑA que subí el otro día, por lo que no me extenderé demasiado. Solo añadir que últimamente hemos estado conversando y es una escritora genial, es muy agradable y te vuelvo a pedir perdón por estar constantemente transmitiéndote mis emociones con cada libro de la saga.
Y...por supuesto leeré su nueva novela "En Cada Canción"...¡¡También espero ser avisada de las nuevas novedades!! (Es broma)
¡Con esto, empezamos!
*SI NO LOS HAS LEÍDO Y TIENES INTENCIÓN DE HACERLO, AVISO, TIENE SPOILER

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¿En qué te inspiraste para hacer la historia de Sara?
No fue una inspiración, fue una intromisión de los personajes en mi cabeza en toda regla. Nunca imaginé que escribiría un libro, y menos aún cuatro, pero ahí apareció Sara de repente, sin pedirme permiso. En aquel momento, no tenía nombre, ni rostro, pero comenzó a mostrarme retazos de su historia, me presentó a Will, a Daniel, a Adam… y finalmente a Oliver. Y ahí empezó todo. A partir de ese momento, comenzamos a trabajar en equipo, como estaban presentes en todas las facetas de mi vida, en las comidas, en el coche, de paseo, a la hora de dormir… me rendí y les seguí el rollo. Comencé a hacerles preguntas y juntos tejimos sus vidas.
Elegiste el patinaje en vez de la gimnasia rítmica, el baile... ¿por algo en especial? Si es así, ¿te importaría contarnos el motivo?
Porque me encanta el patinaje y lo he practicado desde niña. Cerca de donde vivo hay una pista de hielo y solía ir con mi familia los domingos. Cuando Sara me dijo que quería ser deportista, yo le dije: «Deportista, eh? Pues vas a ser patinadora». Supongo que he proyectado en los personajes mis propias pasiones.
Ambos protagonistas son superdotados. ¿Lo tenías planeado o fue surgiendo sin darte cuenta?
Fue surgiendo. Cuando Sara entró en mi cabeza sí lo hizo como alguien especial, diferente, como un reto de personalidad. Me dio los ingredientes y me dijo: «Ahora haz algo con todo esto». Me pareció interesante trabajar con personajes complicados, y sobre todo, mostrar al mundo que, en ocasiones, tenemos todo a nuestro favor para ser felices, lo mejor que te puede tocar en la vida (belleza, dinero, inteligencia), pero, aun así, nada es fácil para nadie. Ni aunque seas superdotado y parezca que tengas el mundo a tus pies. Ni aunque quieras comértelo y te creas capaz de hacerlo. Al final, él te come a ti y ahí está el aprendizaje de cada uno de nosotros. El proceso de madurez. Que Oliver también fuera superdotado vino mucho después, vino en forma de pregunta: ¿hasta qué punto la pueden fastidiar dos personas tan listas? Hasta el fondo. Y para este par, fastidiarla una y otra vez, y otra vez, me pareció precioso.
¿Querías enseñarnos la fuerza de la amistad con Adam, Olly y Sara?
Sí, casi desde el principio. Es una de las cosas que más valoro en la vida y quería transmitir que FAMILIA es la que creamos nosotros a lo largo de nuestra vida y que los vínculos que podemos llegar a tener con algunas personas que nos encontramos por casualidad en el camino pueden llegar a ser más fuertes que la propia sangre.
¿Por qué Daniel se había distanciado?
Porque Sara no es fácil, él tampoco lo es y chocan sin poder evitarlo. Porque ser hermano mellizo significa muchas cosas, pero una de ellas no tiene por qué ser llevarse bien desde el principio y tener una relación de revista. Y sobre todo porque Sara y Daniel se quieren tanto que les produce debilidad. Y ellos no quieren ser débiles. Y se distancian, creyendo que así son más fuertes.
¿En qué te basaste para crear a Will, con sus dos personalidades incluidas? Qué conste que finalmente no me cae mal del todo.
Jajajaja, a mí tampoco me cae mal del todo. Will es ese primer amor, ese primer amor que se quedará siempre en el recuerdo. Un recuerdo bonito, sí, pero recuerdo al fin y al cabo. Y no fue así desde el principio, tenía otros planes para Will… planes que nunca he contado, pero que cambiaron de una día para otro y que me obligaron a crear otro Will. El pobre hombre fue víctima de las circunstancias, de mi bipolaridad como escritora.
¿Tenías pensado el accidente de Sara para ver cómo era Daniel realmente? Porque me parecen unos hermanos muy tiernos.
No era ese el objetivo del accidente. El objetivo era mostrar que a veces la vida nos da sorpresas y por eso no podemos dar las cosas por supuestas. El objetivo era que se viera que las cosas feas que a veces nos suceden nos hacen tropezar en el camino, pero también nos enseñan a levantarnos.
Que se viera la verdadera personalidad de Daniel en ese momento fue un daño colateral. Y me vino de perlas. Jajajaja.
¿Y la familia de Adam? No tuviste corazón, con el amor que eran... también es verdad que si no, no se hubiesen ido a Estados Unidos y... ¿Estaba organizado?
No estaba planeado para nada. De hecho yo no quería hacerlo, ni me lo había planteado, pero mis manos actuaron solas, por impulso, y la liaron. Y una vez hecho, no pude darle marcha atrás, porque aquello que sucedió dibujó los caminos de Sara, Adam y Oliver y ya no pude verlos de otra manera. Tenía que pasar. Y tenían que marcharse a Estados Unidos. Vino todo a la vez.
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Algunas preguntas para los personajes...

Adam, ¿Tienes pensado sentar cabeza? ¿Qué es eso? Anda, no me jodas.
Pear, ¿cómo conseguiste que Daniel te abriera su corazón? Porque a Daniel, aunque no lo reconozca, le gusta que le metan caña, le gusta la marcha. Y yo le doy mucha marcha.
Daniel, ¿por qué te has ocultado tanto tiempo? Psicoanálisis a mí, no, gracias, bastante tengo con mi hermana. Y con Pear.
Mamá y papá de Olly, ¿no les resulta extraño que Sara esté con vuestro hijo tras tratarla como si fuese una hija?
Mamá: No, yo siempre lo he sabido, desde la primera vez que vi interactuar a mi hijo con ella. Solo era cuestión de esperar.
Papá: Yo no lo vi venir, la verdad, pero Sara me gusta.
Oliver, ¿al pedirle matrimonio, fue improvisado? Sí.
Chico que tocaba Let it be, ¿cómo apareciste de nuevo en la boda? Porque un tal Adam Wallace me obligó.
Y finalmente, ¿tienes pensado seguir escribiendo? (Por favor, que diga que sí, que diga que sí).

Ja, ja, ja, ja, ¡claro que sí! De hecho, tengo otro libro publicado, En cada canción, que salió al mundo el 1 de febrero y estoy inmersa en varios proyectos de los que pronto daré noticias.

Muchas gracias por haberme concedido la oportunidad de hacerte todas las preguntas que se pasaban por mi cabezita. He disfrutado mucho haciéndolas y me ha hecho mucha ilusión...¡Esperamos noticias!

domingo, 20 de mayo de 2018

Saga Sara Summers

  • Saga: Sara Summers
  • Autor / autora: Susanna Herrero
  • Género: Juvenil
PVP: 14´55 aprox. (cada uno)
Compra aquí 

Sinopsis (1ºLIBRO): Sara Summers es superdotada, lo que le acarrea más problemas que beneficios. A los nueve años, y sin que pueda hacer nada para evitarlo, su padre decide matricularla, junto a sus hermanos, en un internado elitista ubicado en el centro de Escocia. Sus patines son su única vía de salida, el hielo es su refugio. Pero eso cambia cuando choca con la primera persona que conseguirá arrancarle una sonrisa: Adam J. Wallace. La presentación a su grupo de amigos no va todo lo bien que debería. Es un grupo un tanto peculiar; más bien, Oliver Aston lo es, pero no será ella la que hable de peculiaridades con lo que lleva sobre las espaldas. Un salto al agua desde once metros los unirá para siempre y sus vivencias entre los muros del Crowden School se convertirán en el eje que decidirá sus destinos. 

Amistad, familia, amor, celos, venganza y competitividad son algunos de los nuevos sentimientos que Sara tendrá que aprender a gestionar 

sábado, 19 de mayo de 2018

Siempre creí que serías mi hermana ~ Capítulo 1

Capítulo 1 : Qué horror de día 
Gwen (Gwendoline) 's  POV
Hace unos diez minutos que he llegado al hospital, y de momento, no hay noticias, es exasperante el estar en la sala de espera, necesito ver a mi hermana, y saber que está bien. Mamá está como loca, exigiendo poder verla, seguramente, yo también estaría así, pero estoy paralizada, ahora me paro a pensar en los motivos por el cual intentó quitarse la vida, y no paro de frustrarme cada vez más por no haber sabido lo que le pasaba, o simplemente estar para ella. Soy. La. Peor. Hermana. Del. Mundo. En la sala cada vez hay más personas, es normal hasta cierto punto, ella era la más sociable de las dos, y todos la querían un montón. No, espera, ¿se puede saber el motivo por el que estoy hablando en pasado? No está muerta, me repito, ella tiene que seguir adelante, como me decía una y otra vez cuando estábamos en casa y yo no dejaba de estar deprimida. Ella tiene que estar junto a mi, como prometimos una y otra vez, solamente, no me imagino seguir mi vida sin ella, era como la estrella que reflejaba mis días más oscuros, esos días en los que no me apetecía ni levantarme de la cama. Siempre llegaba al departamento y me obligaba a ponerme en pie, a no perder el tiempo con lloriqueos, no merecía la pena, decía, y lo cierto es que tenía razón, porque ahora parece que todas las lágrimas contenidas se están liberando sin nada ni nadie que las detenga, y ahora, si que están justificadas, no hay nada lo suficientemente razonable para que hiciera lo que hizo, podría haber pedido ayuda, yo hubiese estado para ella cuando quisiera y todo el tiempo que quisiera, ella era como mi batería, mi motor todos los días, y ¿ahora? Ya no estoy tan segura de que pueda seguir siéndolo.
-Familiares de la señorita Wendy Abney -- dijo el doctor a la vez en que todos los presentes nos levantamos, esperando a que continuase hablando -- Wendy...se ha quedado en estado de coma, lo siento mucho.
Alivio, fue lo que me invadió en ese momento, seré un tanto extraña, pero por lo menos no está muerta, puede despertar... ¿verdad? Eso esperaba, o es lo que quería creer, pero poco a poco me recordé que no estaba del todo bien, estaba, pero es como si no lo estuviera, esa sensación, me quemaba el pecho. Ahora, ¿Dónde estaría mi mejor amiga, mi consejera, mi compañera de diversión, de travesuras...la otra parte de mi? Sin ella...estaría perdida, sin duda alguna, la necesitaba como necesitaba el oxigeno.
-Gwendoline -- reconozco esa voz, es mi amigo de la infancia, de toda la vida, Rider -- vine lo más rápido que pude, ¿se saben noticias?
Y con eso basta para echarme a llorar en sus brazos, él me abraza fuertemente, pero con delicadeza, como si fuese una muñeca de porcelana y me fuese a romper en cualquier momento. Estar abrazada a él es cómodo, como cuando lo hacíamos de jóvenes, era el mejor amigo que pude haber pedido, pero luego, cada uno tomó su camino. Me susurra que todo está bien, que no me preocupe, pero, ¿ cómo no me voy a preocupar, sabiendo que mi hermana ha intentado...suicidarse?
-Está...no reacciona a nada, sin embargo respira, está en coma, eso dijo el doctor -- me separo de él para poder mirarle a los ojos -- nu-nunca me dijo que estaba mal como para hacer eso , nunca estuve para ella, ¿entiendes?
Me abraza, es lo único que hace, no dice nada, pero no me suelta, sabe perfectamente, que lo único que necesito es que me abrace y me tranquilice. Me acuna con cariño, y yo le abrazo como si fuera mi osito de peluche tamaño extra-grande.
-Gwen, cielo, es mejor que te vayas a casa, el doctor ha dicho que puede estar días, semanas, o meses así, es mejor que descanses -- me dice mamá, yo solo asiento con la cabeza, le abrazo y me despido de ella.
-Mañana, al salir del trabajo, vengo un rato, en cuanto salga, vengo, así tu descansas un rato -- Le digo, porque sé que ella se va aquedar hasta la tarde...de hoy. Ya es por la mañana, la una, y diecisiete minutos, para ser exactos.
-Pero...mañana tenías tu cita con ese chico de la universidad, ¿verdad?  -- Miér...coles, es cierto, como se me pudo haber olvidado.
-Le diré que tuve un problema familiar y que tengo que ir al hospital, al fin de cuentas, es cierto -- tenía muchas ganas de quedar con Jeremy, pero mi hermana y mi madre son más importantes.
Ella acepta, y nos despedimos, me despido de todos mis familiares, que son los que quedan en la sala, y me voy a casa. Rider se ofrece a acompañarme hasta el coche, caminamos por el aparcamiento, en silencio, no incomodo, no, sino todo lo contrario. Llegamos hasta donde está situado mi coche, y le agradezco por haberme acompañado.
-Llámame para lo que sea, puedes seguir contando conmigo, ¿vale? -- asiento, esbozando una leve sonrisa, pues ganas de sonreír, no tengo, no después de todo lo sucedido esta noche.

Rider's  POV
-¿Cómo? -- no asimilo las palabras, ¿cómo que una de las hermanas Abney tuvo un accidente? Mi amigo Fred, no me dice cuál de las dos lo tuvo, cosa que me pone aún más nervioso.
Me dice la dirección del hospital, y voy corriendo hacia allí, no pudo haber sido, me repito, Gwen debe estar bien, es mi estrella, es la luz que siempre me iluminó, y lo sigue siendo, soy un cursi, lo sé, pero es la cruda verdad. Entro al coche, y conduzco a toda prisa, ahora mismo me da bastante igual si me ponen una multa, porque es posible que Gwen esté en el hospital, solo deseo que no sea ella quien tuvo el accidente, tampoco deseo que Wendy sea la que esté en la camilla, pero...es diferente.
Aparco en el parking y subo corriendo las escaleras, no puedo esperar a que llegue el ascensor, camino a paso ligero por la planta hasta que llego a recepción
-Disculpe, ¿podría decirme en qué habitación se encuentra la señorita Abney? -- le digo, debe de notar mi desesperación en la voz, porque me sonríe con simpatía.
-Claro joven, repita su apellido por favor -- me dice amablemente la señora.
-Abney, no sé si es Gwen, digo Gwendoline o Wendy, no me dijeron quien tuvo el accidente, pero si que era una de las hermanas. Discúlpeme, estoy hablando de más...
-No se preocupe, la señorita Wendy se encuentra en la habitación 328, en la segunda planta -- le agradezco rápidamente y subo a la segunda planta.
Que horror de día, que horror de día, aparece de nuevo Gwen, pero seguramente está destrozada..

No consigo parar de pensar una y otra vez, así, incontables veces.

jueves, 17 de mayo de 2018

Siempre creí que serías mi hermana ~ PRÓLOGO

PRÓLOGO


Todo parecía en su lugar, pensé. Todo estaba como me lo imaginaba, a excepción de pequeños detalles, de aquellas cosas que se usaban a diario, como algunas prendas de ropa, de algunos zapatos tirados por aquí...o por allá, de bufandas en forma de ovillo, todas enrolladas, parece que  Megan no tenía muchas ganas de recoger al salir de casa. Estaba entrando en el departamento que compartía con mi compañera de piso,Megan, la había dejado sola un par de días, pues había ido a visitar a mis padres. Me daba algo de remordimiento dejarla sola en casa, después de que llegase el viernes por la tarde llorando porque su novio, Roald, hubiese roto la relación que tenía con ella , que había durado algo más de año y medio, pero al parecer, estaba todo en su sitio, tal y como había dejado. Sin darme cuenta, solté todo el aire que estaba conteniendo, no sabía por qué me había ido tan preocupada. Sabía que estaría bien, Megan nunca perdía los nervios...o tal vez estaba equivocada.
-Tú, imbécil, cómo pudiste hacerme eso, sabías que te quería por encima de todo, ahora te quiero, si, te quiero bien fuera del apartamento, mejor, bien fuera de mi vida. ¡Lárgate! -- oí como gritaba Megan.
-Megs, vamos, era una apuesta, lo sabes bien. Yo te quiero y tú a mi, ¿qué problema hay? -- dijo el chico
Decidí echarle una mano a Meg, cerré la puerta de entrada con algo más de fuerza de la que debería para que se percatasen de que ya había llegado. Me dirigí a donde provenían los gritos, y la imagen que me encontré me hirió la sangre. Roald la tenía sujeta contra la pared, inmovilizada, mientras que Meg, evitaba que él la besase. No me estaba gustando nada lo que estaba viendo.
-Roald, cariño, deja a Meg en paz, ven conmigo -- le dije guiñándole un ojo mientras soltaba a Meg.
Simplemente, es tan ingenuo, se acercó a mi, y me atrajo por la cintura, pero antes que nada, levanté la rodilla para propinarle un buen golpe en su entrepierna, dejándole retorciéndose de dolor
Me acerqué a Meg y la abracé, ella me correspondió enseguida, no estaba llorando, no merecía que llorase por ese cretino, entre las dos, sacamos a Roald del apartamento.
*****
Nos sentamos en el salón a ver Bajo la misma estrella, parece ser, que teníamos ganas de llorar, acabamos llorando a moco tendido, y al final, riendo como histéricas a las doce de la noche, no pregunten el por qué, simplemente pasó así. Me encantaba estar con Megan, era una amiga del diez, aunque juntas, nos volvíamos locas, era como mi hermana, siempre estaba ahí, en las buenas y en las malas.
-Gwen, te están llamando al teléfono, es tu madre...dice que tu móvil está apagado o fuera de cobertura, y que no lo cojes -- me tendió el teléfono no sin antes decirle a mi madre que le alegraba de hablar con ella.
-Hola mami --dije mami, sí, todavía era mi mami, teníamos muy buena relación.
-Hola cariño...hubo un pequeño accidente -- lo dijo de forma ronca, como si hubiese estado llorando, mi madre nunca llora -- es tu hermana, ha intentado suicidarse, estamos en el hospital, el del centro de la ciudad, ¿podrías venir?
Me quedé en shock, mi hermana intentado suicidarse, no me esperaba eso, siempre decía que no merece la pena quitarse la vida, que hay que afrontar los problemas, y sin embargo, lo ha intentado. Parecía que todo se desmoronaba, que era el fin, sin mi hermana, estaba perdida, mientras que solo era el principio.

Siempre creí, que serías mi hermana ~ SINOPSIS

SINOPSIS

Siempre creí, que junto a ti todo estaría bien.
Siempre creí, que no te alejarías de mí.
Siempre creí, que estaría unida a ti.
Siempre creí, que serías mi hermana.  


Todos los momentos compartidos pareces no recordarlos, tampoco aquellas  noches en las que las pasábamos en vela, en las que hablábamos hasta la madrugada, pareces no acordarte, mucho menos de las promesas que hacíamos, esas, en las que prometíamos que estaríamos unidas, tú y yo, antes que ningún chico, o en la que prometíamos que nada nos separaría, ahora, están rotas, no sólo esas  dos, no. Todas las promesas que hicimos, ya no existen, parece que no significaban gran cosa para ti, mientras que para mi, era muy importante cumplirlas por mucho que me costasen. Simplemente, no entiendo el motivo de por qué te alejaste de mi, sin ninguna explicación.